Cómo preparar la casa para el invierno: más confort y menos gasto sin hacer obras

Salón acogedor preparado para el invierno con mantas, alfombra, cortinas y radiador con válvula termostática
Con los primeros fríos llega la pregunta de cada año: cómo conseguir que la casa sea cálida y acogedora sin que la factura de la calefacción se dispare. La buena noticia es que buena parte del confort en invierno no depende de grandes reformas, sino de revisar algunas cosas a tiempo y de vestir la casa para el frío.

Te proponemos un repaso en dos partes: lo práctico, para no perder calor ni dinero, y lo decorativo, para que tu casa se sienta más cálida.

Primero, que el calor no se escape

Revisa ventanas y puertas

Gran parte del calor de una vivienda se pierde por las ventanas y por las rendijas. Pasa la mano por el borde de ventanas y puertas en un día de viento: si notas corriente, unos burletes adhesivos o un burlete bajo la puerta de entrada lo solucionan por muy poco dinero. Revisa también las cajas de persiana, que suelen ser un punto frío; se pueden aislar sin obra.

Aprovecha el sol y cierra al anochecer

Durante el día, sube persianas y abre cortinas en las estancias donde da el sol: es calor gratis. Al caer la tarde, baja las persianas y corre las cortinas para que hagan de aislante durante la noche.

Pon a punto la calefacción

  • Haz la revisión de la caldera antes de que empiece el frío.
  • Purga los radiadores: si están calientes abajo y fríos arriba, tienen aire y calientan menos.
  • No los tapes con muebles, cortinas largas ni ropa tendida: el calor no llega a la habitación.
  • Un panel reflectante detrás del radiador, en paredes que dan al exterior, ayuda a que el calor vaya hacia dentro.

Ajusta el termostato

Para la mayoría de los hogares, entre 19 y 21 grados durante el día es una temperatura confortable, y por la noche basta con bajar a 15 a 17 grados. Cada grado de más se nota en la factura. Si tu calefacción lo permite, un termostato programable o con control desde el móvil evita calentar la casa cuando no hay nadie.

La humedad, el gran enemigo del invierno

En invierno ventilamos menos y cocinamos, nos duchamos y tendemos ropa dentro de casa. Esa humedad se condensa en las zonas frías y aparecen las gotas en los cristales, el olor a cerrado y, con el tiempo, el moho.

  • Ventila un poco cada día. Bastan diez minutos con las ventanas abiertas, mejor a mediodía. Es más eficaz una ventilación corta e intensa que dejar una rendija abierta todo el día.
  • Usa el extractor al cocinar y al ducharte.
  • Tiende con cabeza. Si tienes que tender dentro, hazlo en una habitación ventilada y con la puerta cerrada.
  • Vigila los rincones fríos: detrás de armarios pegados a fachadas o en esquinas de dormitorios. Deja unos centímetros entre el mueble y la pared para que circule el aire.

Una humedad interior de entre el 40 y el 60 % es lo ideal. Un higrómetro cuesta muy poco y te dice si tienes que ventilar más o usar un deshumidificador. Si las manchas de humedad vuelven año tras año en el mismo sitio, probablemente hay un puente térmico o una filtración que conviene revisar con un técnico.

Viste la casa para el invierno

Textiles: el cambio más rápido

Cambiar los textiles es la forma más sencilla de transformar una casa con la estación:

  • Cortinas más gruesas o una segunda cortina forrada, que además aíslan.
  • Alfombras en los suelos fríos, sobre todo de cerámica o piedra. Lana, yute grueso o algodón de pelo largo dan sensación de calidez inmediata.
  • Mantas y cojines en el sofá, en tejidos como lana, punto, terciopelo o pana.
  • Ropa de cama de invierno: un buen edredón nórdico y fundas de franela o algodón grueso.

Colores y materiales cálidos

No hace falta pintar. Basta con introducir, a través de textiles y objetos, tonos tierra, terracotas, ocres, verdes oliva o crudos, y materiales naturales como la madera, el mimbre, la lana o la cerámica. Combinados con una base neutra, hacen que cualquier estancia se sienta más acogedora.

Luz cálida y en capas

En invierno pasamos más horas con luz artificial, así que merece la pena cuidarla. Elige bombillas de luz cálida, entre 2.700 y 3.000 K, para salón y dormitorios. Y en lugar de depender de una sola lámpara en el techo, combina varias fuentes a distintas alturas: lámparas de pie, de mesa, apliques o guirnaldas. Las velas, mejor de led si hay niños o mascotas, completan el ambiente.

Un rincón para el frío

Un sillón cómodo junto a la ventana o al radiador, una manta, una lámpara de lectura y una mesita auxiliar. Un rincón así cambia por completo cómo se vive la casa en invierno.

Plantas que aguantan el invierno

Las plantas de interior aportan vida en los meses grises. Potos, sansevierias, zamioculcas o espatifilos aguantan bien la poca luz. Riégalas menos que en verano y aléjalas de los radiadores.

Cuándo merece la pena ir más allá

Si a pesar de todo tu casa sigue siendo fría, tienes condensaciones constantes o la factura no baja, puede que el problema esté en las ventanas, el aislamiento o la instalación de calefacción. En ese caso, una reforma de eficiencia energética no solo mejora el confort: también puede darte derecho a deducciones en el IRPF de hasta el 60 %. Te lo contamos en nuestro artículo sobre reformas de eficiencia energética.

Te ayudamos a preparar tu casa

En KATHOME Studio diseñamos espacios cómodos para vivir todo el año: desde un cambio de textiles e iluminación hasta una reforma integral. Ven a ver tejidos, materiales y acabados a nuestro showroom de Salamanca, en la Plaza del Campillo, 16.

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